Estos son Mensajes entregados a un alma escogida por Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo para hacer llegar el Ultimo Llamado del Cielo a la humanidad.

LA MISIÒN

Es importante que estos mensajes sean transcriptos con su día y hora de llegada para que la humanidad entienda que el tiempo los apremia, que así como los instrumentos no han descansado en recibirlos, ella (la humanidad) no tendrá tregua para ponerlos en práctica.

 

No debéis juzgar sino obrar.

Mateo 7, 1-7

 

Los hechos relatados son verídicos y se transcriben tal cual han ido sucediendo.

 

Por pedido especial al Cielo del instrumento se mantiene reservada su identidad

SOBRE EL INSTRUMENTO

Desde el comienzo de su misión pone en conocimiento a las autoridades de la Iglesia de sus vivencias y sigue obedientemente las directivas que se le dan.

Sacerdotes, teólogos y exorcistas acompañan con atención su diario caminar.

DIRECCIÓN ESPIRITUAL

Fue guiada por el Padre P. hasta el momento de su muerte hace unos años, 

Continúa caminando siempre en su misión de la mano de los sacerdotes de la Iglesia, quienes hoy también la acompañan con su Dirección Espiritual.

FELICES LOS QUE CREEN SIN HABER VISTO.

Saldrá una rama del tronco de Jesé

y un retoño brotará de sus raíces.

Sobre él reposará el espíritu del Señor:

espíritu de sabiduría y de inteligencia,

espíritu de consejo y de fortaleza,

espíritu de ciencia y de temor del Señor

-y lo inspirará el temor del Señor-.

Él no juzgará según las apariencias

ni decidirá por lo que oiga decir:

juzgará con justicia a los débiles

y decidirá con rectitud para los pobres del país;

herirá al violento con la vara de su boca

y con el soplo de sus labios hará morir al malvado.

La justicia ceñirá su cintura

y la fidelidad ceñirá sus caderas.

El lobo habitará con el cordero

y el leopardo se recostará junto al cabrito, pacerán

juntos, y un niño pequeño los conducirá,

la vaca y la osa vivirán en compañía,

sus crías se recostarán juntas,

y el león comerá paja

lo mismo que el buey.

El niño de pecho jugará

sobre el agujero de la cobra,

y en la cueva de la víbora

meterá la mano el niño apenas destetado.

No se hará daño ni estragos

en toda mi montaña santa,

porque el conocimiento del Señor llenará la tierra

como las aguas cubren el mar.

Aquel día, la raíz de Jesé

se erigirá como emblema para los pueblos:

las naciones la buscarán

y la Gloria hará su morada.

 

Isaías, cap. 11, 1-10

HABLA UN PROFETA

 

“Una rama saldrá del tronco de Jesé.

Un brote surgirá de sus raíces.

Sobre él reposará el espíritu de Yavé...”

Isaías, cap. 11, 1-10

 

El Espíritu de Yavé, el Espíritu Santo, que sale del Padre y del Hijo, no solo une Padre e Hijo en perfecta comunión sino que también da la garantía de unir toda la Creación... Y donde Él sopla no dañarán ni matarán, sino al contrario: ahí se vive y se convive en armonía y paz, como el profeta Isaías lo está mostrando en imágenes tomadas del mundo animal.

Si nos fijamos en los frutos del Espíritu Santo, como son:

AMOR, ALEGRÍA, PAZ, COMPRENSIÓN, BENIGNIDAD, BONDAD, FIDELIDAD, MANSEDUMBRE Y TEMPLANZA

(Gálatas, cap. 5, 22),

observamos que son actitudes que nos orientan hacia la convivencia pacífica con los demás.

Todo este conjunto de actitudes y cualidades (dones y frutos) recibidos en germen, una vez crecidos nos ayudan a superar la crisis que está como denominador común en toda crisis: CRISIS DE CONVIVENCIA (Pablo VI) y a construir una nueva civilización: CIVILIZACIÓN DEL AMOR o era del Espíritu Santo.

En toda época el Espíritu Santo está iluminando y orientando a la Iglesia y al mundo por medio de profetas y profetisas, pero lo está haciendo todavía más cuando la maldad más descubre su rostro (San Juan de la Cruz). Por eso una característica de nuestros tiempos es también el número creciente de almas dotadas del don de profecía.

Su importancia destaca San Pablo cuando dice: “Dios puso en la Iglesia primeramente Apóstoles, en segundo lugar profetas, en tercer lugar maestros”. (I Corintios 12, 28)

“Él constituyó a unos apóstoles, a otros profetas, a otros evangelizadores, a otros pastores y maestros para el perfeccionamiento del pueblo santo de Dios” (Efesios 4, 11)

Vemos en estos y otros textos más que San Pablo pone a los profetas siempre en segundo lugar inmediatamente después de los apóstoles.

El hecho de que puede haber -hay siempre- falsos profetas y maestros no justifica rechazar de plano lo que los profetas anuncian y enseñan.

“...hubo también falsos profetas en el pueblo, como también entre vosotros habrá falsos maestros que introducirán encubiertamente divisiones perniciosas.” (II Pedro 2, 1)

Para no apagar el Espíritu y no despreciar el don de profecía tenemos que examinarlo todo y quedarnos con lo bueno. ( I Tesalonicenses 5, 19)

La importancia del Espíritu Santo y la oración a Él nos hace ver también Pablo VI cuando dice: “Los cristianos necesitamos hoy, como primera cosa, la oración al Espíritu Santo y a la Madre de Dios, que nos conduce al Espíritu Santo como nos conduce a Jesús. Y cuanto más estragos hace el mal espíritu, el espíritu de Satanás, más necesitamos del Espíritu Santo de Dios”.

Pues bien, oremos:

“Señor, Padre Santo, Tú que enviaste al Espíritu Santo prometido para que con-gregara a los hombres que el pecado había dis-gregado, ayúdanos a ser en medio de nuestros hermanos fermento de unidad y de paz.”

 

 

Dios, nuestro Padre, llama a Su humanidad

 

Hoy, hoy quiero hablar a toda la humanidad. Hoy os estoy llamando a todos a la reflexión.

Hijos Míos, ¡os amo tanto!

Vosotros los que decís que Me tenéis en el corazón, los que decís que ya Me conocéis: Yo os digo, aquí estoy, aquí Me encontráis; aquí tenéis Mi Palabra. ¿Qué haréis vosotros ahora? ¿Seréis como tantos que dicen que Me buscan y cuando Me encuentran no saben qué hacer Conmigo?

¿O vosotros abriréis vuestro corazón, escucharéis Mi Palabra y Me dejaréis entrar en él?

Os estoy golpeando la puerta; os estoy llamando. He venido para deciros que pongáis en práctica Mi Doctrina: que Me dejéis entrar en vosotros; que llevéis Mi Palabra a los que no la tienen; que alumbréis a los que están en tinieblas; que Me améis como Yo os amo a ustedes. Que seáis antorchas.

Vosotros los que Me conocéis y reconocéis Mi Palabra, hacedme conocer. Habladle de Mí al que no Me conoce. Decidles a los que sí Me conocen que aquí estoy esperando Me abráis vuestro corazón, esperando Me dejéis pasar; que os amo a todos porque todos sois Mi Creación. Yo no hago distinciones; para Mí todos sois únicos.

Vosotros que Me buscasteis y Me encontrasteis: abridme vuestro corazón; dejadme morar en él; entregaos a Mí, entregaos a Mi Amor, entregaos a Mi Voluntad; dejadme que os guíe, dejadme caminar junto a vosotros; entregadme vuestras cruces, vuestros sufrimientos, vuestros dolores y también vuestras alegrías.

Hoy los invito a que caminemos juntos para poder llegar a la Gloria de Mi Reino, Mi Reino... El Reino que he creado para todos vosotros.

Hijos Míos: amaos. Amad a vuestros hermanos. Sabed que en cada uno de ellos estoy Yo; que Yo, Yo soy vuestro hermano; Yo estoy en vuestro hermano, en el que tenéis al lado y no queréis ver.

Entregaos a Mi Voluntad, y Yo seré vuestro Maestro. Yo los guiaré y Yo os haré antorcha viva para que podáis alumbrar a los que aún están en tinieblas.

¡Dejadme entrar! ¡Dejadme pasar! Soy Yo, vuestro Padre Celestial, el que hoy está golpeando vuestro corazón, el que hoy os pide que Me dejéis estar en vosotros. ¡Os amo tanto, hijos Míos! ¡Hay tantos hijos tan alejados de Mí! ¡Hay tantos que no quieren escucharme! ¡Hay tantos que no quieren reconocerme como el Dios de la Creación!

Acompañad al que sufre, consolad al que llora, cuidad al enfermo. Ocupaos de vuestros hijos; enseñadles a confiar en Mí. Confiad vosotros en Mí.

Yo, vuestro Padre, hoy os he venido a llamar; hoy estoy en vuestra puerta pidiéndoles permiso para entrar. Quiero morar en todos vosotros; quiero que cada uno de vosotros seáis Mi templo.

Acercaos a Mi Iglesia. Escuchad y obedeced a Mi Papa, Juan Pablo II. Escuchad cómo predica, cómo lleva Mi Palabra. Escuchad lo que él os está pidiendo. Él es la autoridad Mía en la tierra. ¿Por qué le cerráis la puerta? ¿Por qué lo combatís tanto?

Rezad por él. ¡Necesita tanto de vuestras oraciones!

No dejéis solos a Mis sacerdotes. Id a Mi Casa; acompañadlos, respetadlos, amadlos. Vosotros sois el Cuerpo Místico de Mi Iglesia.

Amaos; amad a vuestros hermanos, y en ellos empezad a amarme a Mí.

No juzguéis a vuestro prójimo. Apoyaos unos a otros. Hacedme conocer, llevad Mi Palabra. Avisad, comunicad a la humanidad que Yo existo; que está pronta, muy pronta Mi Venida; que muy pronto estaremos juntos y podremos gozar de la Gloria de Mi Reino. Empezad a gozar Conmigo de la paz que os quiero dar.

El tiempo os apremia. ¡Reaccionad! ¡Despertaos entre ustedes! Rezad, rezad mucho y permitidme que pueda derramar sobre vosotros Mi Inmensa Misericordia.

Yo os estoy esperando. Quiero compartir con todos lo que he creado para ustedes. No Me neguéis la entrada; no os quedan muchas más oportunidades. Escuchad este llamado. ¡Los amo tanto, hijos Míos! ¡Estoy con tanta pena! ¡Sufro tanto por Mis hijos los que se pierden!

¡Estoy tan doliente por vuestra necedad! ¡Estoy tan afligido por vuestras almas! ¡Os queda tan poco tiempo para llegar a Mí!

Dejadme, dejadme que os consuele; dejadme que os mime un poco, que os proteja. Dejadme a Mí, dejadme que sea Yo el que os guíe hacia Mi encuentro. Veneradme y adoradme; glorificadme y agradeced a Dios Padre ¡que os tenga tanta paciencia!